Datos personales.

viernes, 1 de mayo de 2026

¿Cuál bautismo es el bautismo para salvación, según la Biblia,? A). El bautismo del Espíritu Santo hablando en lenguas,? B). ¿o el bautismo en el nombre de Jesús para perdón de los pecados?


 1). ¿Cuál de los siguientes bautismos, según la Biblia, es el bautismo para la salvación? 

A) ¿El bautismo del Espíritu Santo que habla en lenguas?

 B) ¿O el bautismo en el nombre de Jesús para el perdón de los pecados? 

Quiero señalar a mis hermanos, amigos y a todas las personas que lean este estudio que no estoy en contra de que la iglesia esté revestida del poder del Espíritu Santo; al contrario, debemos ser conscientes de que la iglesia del Señor sin el Espíritu Santo sería una iglesia muerta.

y es necesario tratar de revestirnos del poder del Espíritu Santo, porque cuando estamos revestidos del poder del Espíritu Santo, el Señor derrama dones, ministerios, talentos y nos llena de poder para avanzar en la obra del Señor.

Pero también soy consciente de que lo que la Biblia enseña sobre recibir el Espíritu Santo en nuestras vidas debe contextualizarse, por lo que me he tomado el tiempo para realizar este estudio bíblico; espero que sea de gran edificación para muchos.

También quiero decirles que me alegra que cada día seamos llenos del poder del Espíritu Santo y hablemos en lenguas angélicas, porque este es un don dado a la iglesia... Quiero que crezcamos en la fe.

Lo primero que debemos entender y tener en cuenta según las Escrituras es que la Biblia no registra que en todos los bautismos las personas necesariamente hablaran en lenguas. 

Para lo cual vamos a presentar aquí algunas evidencias bíblicas. 

Relatos bíblicos de creyentes que no registraron haber hablado en lenguas.

En el libro de los Hechos, encontramos varios momentos clave en los que grupos o individuos aceptaron el mensaje del evangelio y fueron bautizados, pero el autor (Lucas) no incluyó la manifestación de lenguas en su descripción :

Los tres mil en el día de Pentecostés (Hechos 2:41): Después del primer sermón de Pedro, tres mil personas recibieron la palabra y fueron bautizadas. El texto describe que perseveraron en la doctrina y la comunión, pero no menciona que estos nuevos creyentes hablaran en lenguas después de su bautismo.

El eunuco etíope (Hechos 8:36-39): Felipe le explicó las Escrituras y el eunuco creyó de todo corazón. Allí mismo fue bautizado en agua. La Biblia relata que, al salir del agua, el eunuco siguió su camino con alegría, sin mencionar que había hablado en lenguas.

Los creyentes de Samaria (Hechos 8:12): Cuando Felipe predicó en Samaria, hombres y mujeres creyeron y fueron bautizados. En ese momento inicial de fe y bautismo, el texto no registra ninguna señal de hablar en lenguas.

Lidia de Tiatira (Hechos 16:14-15): Fue la primera conversación en Europa. El Señor le abrió el corazón para que prestara atención a lo que Pablo decía. Ella y su familia fueron bautizadas, y la historia resalta su hospitalidad hacia los apóstoles.

El carcelero de Filipos (Hechos 16:31-34): Pablo y Silas le dijeron: «Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo». Esa misma noche, él y toda su familia fueron bautizados. El relato resalta su alegría y su fe en Dios, pero no menciona que hablara en lenguas.

Crispo y los corintios (Hechos 18:8): Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor junto con toda su familia; y muchos de los corintios, al oírlo, creyeron y fueron bautizados. El texto no menciona nada sobre hablar en lenguas en este significativo acto de fe.

2. Análisis del bautismo para el perdón y la salvación

Respecto a la pregunta sobre qué es el bautismo para el perdón de los pecados y la salvación según la Biblia.

 analicemos las opciones basándonos en el texto de Hechos 2:38, que es la respuesta directa de Pedro a la pregunta de la multitud sobre qué debían hacer para ser salvos.

Bautismo en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados.

Aquí explico por qué basándome en las Escrituras:

El mandato de Pedro: En Hechos 2:38, Pedro no establece como requisito «bautizar a los que hablan en lenguas». Sus palabras exactas son: «Arrepiéntanse y bautícense cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados; y recibirán el don del Espíritu Santo».

Si analizamos el texto dice y recibirán el don del Espíritu Santo... La pregunta aquí sería cuándo? 

Porque el espíritu santo no es un don....

El Espíritu Santo es Jesucristo...

Quiero explicarlo de manera más clara y contundente cuando la Biblia dice que recibiremos el don del Espíritu Santo, la Biblia no está diciendo que recibiremos al Espíritu Santo, la Biblia está diciendo que recibiremos el regalo dado por el Espíritu Santo. 

3. ¿Cuál es ese regalo? 

Ese regalo no es el hablar en lenguas. 

Ese regalo es la salvación.

a través del Espíritu santo recordemos que hemos sido convencidos de pecado por la predicación de la palabra. 

Y por el Espíritu Santo recibimos la salvación.

Este punto del don o regalo de la salvación por el Espíritu santo, lo estaremos tratando más abajo

La función del bautismo: El texto vincula directamente el acto del bautismo en el nombre de Jesús con el perdón de los pecados. 

El hablar en lenguas, en los pocos casos en que aparece en los Hechos de los Apóstoles (como en el capítulo 10 con Cornelio), se presenta como evidencia de haber recibido el Espíritu, pero no como un bautismo que perdone los pecados.

La salvación y el nombre: En Hechos 4:12 se enfatiza que «en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres por el cual podamos ser salvos». Por lo tanto, el bautismo se administra invocando ese nombre específico.

Diferenciación: La Biblia presenta el bautismo en agua en el nombre de Jesús como un acto de obediencia y fe para la remisión de los pecados. El don de lenguas se menciona como una manifestación del Espíritu Santo, pero el texto bíblico no lo define como «bautismo para el perdón».

para la Biblia, el perdón de los pecados está ligado al arrepentimiento y al bautismo invocando el nombre de Jesucristo.

cuando analizamos la palabra "Don" como un sinónimo de "Regalo".

​El contexto real se alinea con varios puntos claves de la doctrina bíblica sobre la gracia:

​4. La salvación como un regalo inmerecido

 la Biblia define la salvación precisamente con esa palabra. En Efesios 2:8, Pablo escribe: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es el don de Dios".

Aquí, la salvación y el don son lo mismo: un regalo que no se puede comprar ni ganar con obras.

​5. El Espíritu Santo como el agente de la conversión

​ nadie puede llegar al arrepentimiento por su propia cuenta. Jesús explicó en Juan 16:8 que el Espíritu Santo es quien "convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio".

​Sin la intervención del Espíritu, el ser humano no sentiría la necesidad de arrepentirse ni el deseo de ser bautizado en el nombre de Jesús.

​Por lo tanto, el Espíritu es el que guía todo el proceso que culmina en la salvación.

6. La Suficiencia de la Escritura: El Bautismo y la Naturaleza de las Señales

El análisis de los textos neotestamentarios permite establecer una distinción clara entre el acto legal de la salvación y las manifestaciones que acompañaron la expansión de la iglesia primitiva. Al examinar la Biblia de manera objetiva, se observa un patrón definido sobre cómo se recibe el perdón de los pecados.

7. La Justificación Jurídica en el Bautismo

De acuerdo con el registro de Romanos 6:3-7, la Escritura presenta el bautismo como el punto de unión entre el creyente y la obra de Cristo.
La Muerte al Pecado: El texto afirma que quienes son bautizados en Cristo Jesús son bautizados en su muerte.

La Declaración de Justicia: El verso 7 establece un principio legal contundente: "Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado".

Implicación Objetiva: Según este pasaje, la justificación (el acto de ser declarado justo delante de Dios) ocurre cuando el individuo muere al pecado a través del bautismo. 

Si la justificación es completa en este acto, no se requiere de una señal externa adicional para validar la salvación del individuo.

8. El "Espíritu de Cristo" y el "Espíritu Santo"
La exégesis de Romanos 8:9 requiere una distinción terminológica basada en el contexto de las cartas paulinas:

El Espíritu de Cristo: En la teología bíblica, esto se identifica con la mente, el carácter y la disposición moral de Jesús (compasión, humildad y amor). 

El texto sugiere que poseer este "espíritu" es lo que identifica la pertenencia a Cristo.

El Espíritu Santo: Es Jesús mismo que convence al mundo de pecado (Juan 16:8) y guía al arrepentimiento.

Al tener a Cristo mediante la fe y la obediencia al bautismo, el creyente posee la plenitud de la relación con Dios. Confundir el carácter de Cristo con una manifestación obligatoria de lenguas carece de sustento en los textos de las epístolas.

9. Las Lenguas como Validación Administrativa y Señal
El libro de los Hechos muestra que el hablar en lenguas tuvo una función específica y no necesariamente vinculada a la salvación individual.

Evidencia para el Apóstol: En el caso de la casa de Cornelio (Hechos 10:45-47), las lenguas sirvieron para que Pedro y sus acompañantes comprendieran que Dios aceptaba a los gentiles. Fue una señal para los líderes de la iglesia, no el medio de salvación para los gentiles.

Señal para el Incrédulo: Como establece 1 Corintios 14:22, las lenguas son una señal para los incrédulos, demostrando que el Espíritu Santo gobierna y opera en la congregación o en el creyente, pero la Escritura no las define como "bautismo para perdón".

El Silencio Doctrinal: En las epístolas de Pedro (1 y 2 Pedro), donde se trata extensamente la doctrina de la salvación y el nuevo nacimiento, el autor nunca menciona las lenguas como una prueba necesaria de que alguien ha sido sellado o salvado.

10. La Doctrina del "Un Solo Bautismo"
La Escritura enfatiza la unidad del proceso redentor en Efesios 4:5 ("un Señor, una fe, un bautismo").

Contradicción de la Dualidad de bautismos para salvación: 

Si se enseñara que el bautismo en el nombre de Jesús es para perdón de pecados, pero que se requiere otro "bautismo de lenguas" para ser salvo, se estaría predicando la existencia de dos bautismos salvadores.

La Suficiencia del Nombre: Dado que la Biblia enseña que el perdón de los pecados se administra en el nombre de Jesús (Hechos 2:38), este acto es suficiente por sí mismo para la salvación.

 Las manifestaciones espirituales posteriores son expresiones del gobierno de Dios en la vida del redimido, pero no añaden mérito legal a su justificación.
Conclusión Objetiva

Al observar la Escritura, se concluye que el regalo o don que el Espíritu Santo entrega es la salvación misma,la cual es procesada a través del arrepentimiento y concretada en el bautismo para la remisión de los pecados. Las lenguas son manifestaciones audibles del poder de Dios en la iglesia, pero la seguridad de la vida eterna descansa en la promesa bíblica de que el pecado ha sido quitado en el nombre de Jesucristo.

​11. Un proceso integral

  1. El Espíritu Santo actúa: Nos convence de pecado y nos lleva al arrepentimiento.
  2. La obediencia al Evangelio: Nos bautizamos en el nombre de Jesús para el perdón de los pecados.
  3. El resultado final: Recibimos el "Don" (la salvación la vida eterna) que es sellado por la presencia del mismo Espíritu en nosotros.

​ el "don del Espíritu Santo" como la experiencia de la salvación misma es una forma muy precisa de entender que el propósito final de Dios no es simplemente que el hombre tenga una manifestación  de hablar en lengua para ser salvo , sino que reciba el regalo DON, la salvacion y la tenga en abundancia a través de Su presencia.

El Propósito del Espíritu Santo y la Naturaleza del "Don" en la Biblia

El estudio de la expansión de la iglesia primitiva en el libro de los Hechos y las epístolas apostólicas permite identificar con claridad la función del Espíritu Santo en la redención del ser humano.

A menudo se debate sobre las manifestaciones externas, pero el registro bíblico prioriza la obra interna de la salvación como el regalo (don) supremo de Dios.

12. El Espíritu Santo como Agente de Convicción y Conversión

La Biblia establece que el proceso de salvación no se origina en la voluntad humana, sino en la intervención divina. El Espíritu Santo es quien actúa "detrás de escena" para atraer al pecador.

La Convicción de Pecado: Según Juan 16:8, la función principal del Espíritu es convencer al mundo de pecado, justicia y juicio. Sin esta acción, el ser humano no podría reconocer su necesidad de un Salvador.

La Persistencia Divina: Desde tiempos antiguos, como se menciona en Génesis 6:3, el Espíritu de Dios ha contendido con el corazón humano, guiándolo hacia la rectitud.

El Poder en la Predicación: Aunque la salvación llega por el oír la palabra (Romanos 10:17), es el Espíritu Santo quien otorga la eficacia al mensaje. Como se describe en 1 Tesalonicenses 1:5, el evangelio no llega solo en palabras, sino en poder y en el Espíritu Santo, permitiendo que la palabra penetre hasta lo más profundo del corazón (Hebreos 4:12).

13. Definición Bíblica del "Don del Espíritu Santo"

En el pasaje de Hechos 2:38, el apóstol Pedro promete el "don del Espíritu Santo" a quienes se arrepienten y se bautizan en el nombre de Jesucristo. 

Un análisis exhaustivo indica que este regalo es la salvación misma y la presencia de Dios, más que una señal externa específica.

La Salvación como Regalo (Dádiva): En Efesios 2:8 y Romanos 6:23, la Biblia utiliza el término "don" o "dádiva" para referirse explícitamente a la vida eterna. Por lo tanto, el don que el Espíritu entrega es la aplicación de la obra redentora de Cristo en el creyente.

El Sello de Propiedad: Efesios 1:13 afirma que al creer en el evangelio, los fieles son "sellados con el Espíritu Santo de la promesa". Este sello es la garantía legal de la salvación, independientemente de manifestaciones físicas.

El Propósito Cristocéntrico: Jesús enseñó en Juan 16:14 que el Espíritu vendría para glorificarle a Él y dar a conocer su obra. Su prioridad es conectar al pecador con la fuente de vida y la obra redentora en la cruz del calvario: Jesucristo.

la exégesis gramatical del texto griego y el análisis hermenéutico de la estructura de la oración en Efesios 1:13, es contundente justificación  delante del señor es por medio del bautismo en agua en el nombre de Jesús, y no por el bautismo del Espíritu Santo hablando en nuevas lenguas.

14. La Secuencia Gramatical (Los Participios)

En el griego koine, el versículo sigue una secuencia lógica de verbos y participios que dictan el orden de los eventos:

Akousantes (Habiendo oído): El contacto con el mensaje.

Pisteusantes (Habiendo creído): El acto de confianza y aceptación.

Esphragisthēte (Fuisteis sellados): El resultado inmediato y simultáneo.

El uso del tiempo aoristo en estos verbos indica una acción puntual y completada.

 Gramaticalmente, el sellamiento ocurre en el instante en que el participio "creer" se cumple. 

No hay un intervalo de tiempo, ni se menciona una condición posterior o una manifestación externa necesaria para validar el sello.

15. El Sello es el Espíritu, no una Señal del Espíritu

El texto dice que fuisteis sellados "con el Espíritu Santo" (tō pneumati... tō hagiō).

El Espíritu mismo es el sello.

Las lenguas son consideradas en otras partes de la Escritura como un don o una señal (1 Corintios 14), pero Efesios define que la "marca de propiedad" es la presencia del Espíritu, la cual se adquiere mediante la fe en el Evangelio oído.

16. El texto de Efesios 1:13 establece una relación directa de causa efecto:

Oír + Creer = Sellamiento.

Si el sello dependiera de hablar en lenguas, el apóstol Pablo habría tenido que incluir una cláusula condicional (ej. "y después de manifestar señales..."). 

Al no existir tal cláusula, la hermenéutica bíblica sostiene que el sello se recibe en el momento de la conversión (al creer), siendo este un acto judicial y espiritual definitivo ante Dios.

Resumen: El creyente recibe el sello en el momento que ha creído pues el Espíritu Santo es la garantía legal otorgada por Dios como respuesta inmediata a la fe en el sacrificio de Cristo.

17. Registro Histórico de Conversiones sin Manifestaciones de Lenguas

Es significativo notar que el registro bíblico presenta múltiples casos de conversiones genuinas y bautismos donde no se registra que los creyentes hablaran en lenguas. Esto refuerza la idea de que la salvación es el objetivo final y el don principal recibido.

Los tres mil en Jerusalén (Hechos 2:41): Recibieron la palabra y fueron bautizados, integrándose a la iglesia por su fe y arrepentimiento.

El Etíope Eunuco (Hechos 8:35-39): Tras una confesión de fe y el bautismo en agua, el texto resalta su gozo espiritual, no señales glosolálicas.

Los Samaritanos (Hechos 8:12): Creyeron y fueron bautizados en el nombre de Jesús como resultado de la predicación de Felipe.

El Carcelero de Filipos (Hechos 16:31-34): La promesa de salvación se cumplió para él y su casa mediante la fe y el bautismo inmediato.

Dionisio y Damaris (Hechos 17:34): Representan a aquellos que, tras oír la palabra en contextos intelectuales, decidieron creer y seguir el evangelio.

18. El Bautismo para la Salvación y el Perdón de Pecados

Al contrastar las prácticas bíblicas, se observa que el bautismo establecido para la remisión de pecados tiene una fórmula y un propósito claros.

El Mandato Apostólico: La respuesta de la Biblia ante la pregunta por la salvación es el arrepentimiento y el bautismo en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados (Hechos 2:38).

La Exclusividad del Nombre: La salvación está intrínsecamente ligada al nombre de Jesús (Hechos 4:12), por lo cual el acto del bautismo se realiza invocando dicha autoridad para formalizar el perdón.

La evidencia bíblica sugiere que el Espíritu Santo es el incansable buscador del alma humana. 

el mayor regalo no es una señal temporal, sino la regeneración y la vida eterna.

Bautismo: Salvación frente a Manifestación

En el estudio de la doctrina apostólica, es fundamental distinguir entre el propósito del bautismo y las manifestaciones espirituales. Una interpretación errónea podría sugerir la existencia de dos procesos de salvación distintos, lo cual contradice la unidad bíblica expresada en Efesios 4:5: "un Señor, una fe, un bautismo".

19. El Don como Regalo de Salvación

El término "don" (dorea en griego), utilizado por Pedro en Hechos 2:38, se define consistentemente en las Escrituras como el regalo de la vida eterna y la presencia de Dios en el hombre.

Evidencia de Romanos 6:23: La Biblia es explícita al declarar que el "don de Dios es vida eterna". Por tanto, cuando el creyente recibe el don del Espíritu Santo, está recibiendo la garantía legal de su salvación.

La función del Espíritu: El Espíritu Santo es quien convence, guía y regenera al pecador. Su regalo no es una habilidad lingüística, sino el paso de muerte a vida.

20. Las Lenguas como Señal para el Incrédulo, no como Requisito de Salvación

La Biblia clarifica que el hablar en lenguas cumple una función específica de señal externa, pero no posee valor redentor para el perdón de los pecados.

Propósito de las Lenguas: Según 1 Corintios 14:22, "las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos". Es una manifestación audible de que el Espíritu Santo gobierna  una vida, o  una congregación, pero la señal no es el agente que limpia el pecado.

Gobierno frente a Salvación: El hecho de que el Espíritu Santo gobierne a un creyente y se manifieste a través de él es una evidencia de Su presencia, pero la Biblia no registra en ningún pasaje que esta manifestación sea el requisito para la entrada al cielo.

21. El Conflicto de los "Dos Bautismos Salvadores"

Si se enseñara que el hablar en lenguas es el bautismo necesario para ser salvo, se crearía una contradicción teológica insalvable:

El Bautismo en Agua:  La Biblia ordena el bautismo en el nombre de Jesús para la remisión de los pecados (Hechos 2:38, Hechos 22:16).

El  "Bautismo de Lenguas": Si este fuera también para salvación, el creyente dependería de dos ritos distintos para ser salvo.

La postura bíblica es única: Solo existe un bautismo con eficacia salvadora. 

El bautismo en agua en el nombre de Jesús es el acto de fe y obediencia donde se aplica la sangre de Cristo para el perdón de los pecados. Considerar las lenguas como un segundo "bautismo salvador" invalidaría la suficiencia del perdón recibido en el nombre de Jesucristo.

22. Diferenciación Doctrina Final

El Bautismo en el Nombre de Jesús: Es el medio establecido por Dios para la remisión (limpieza) de los pecados y el acceso a la salvación.

La Manifestación de Lenguas: Es una señal del Espíritu Santo operando en el creyente, pero el texto bíblico no lo define como un "bautismo para el perdón".

Afirmar que el hablar en lenguas es necesario para la salvación es ignorar la declaración de "un solo bautismo". 

La salvación es el regalo (don)  que el Espíritu Santo otorga al pecador arrepentido que se bautiza en el nombre de Jesús.

Las lenguas pueden manifestar el gobierno de Dios en la vida del hombre, pero es la obediencia al nombre de Jesús lo que garantiza el perdón y la vida eterna.

textos bíblicos que demuestran que el Espíritu Santo busca al pecador para entregarles el regalo (don) de la salvación, y no necesariamente una manifestación de lenguas.

23. El Espíritu como el "Buscador" del pecador

Desde el inicio de la Biblia, se muestra que el Espíritu de Dios es quien sale al encuentro del hombre para redimirlo.

Génesis 6:3: "Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre".

Evidencia: Esto demuestra que el Espíritu siempre ha estado trabajando en la conciencia humana ("contendiendo") para frenar el pecado y guiar al arrepentimiento. Su labor no es dar lenguas, es salvar al hombre de la destrucción.

24. El Don es la Vida Eterna, no la señal

Si comparamos Hechos 2:38 con otros escritos apostólicos, queda claro que el "Regalo" o "Don" por excelencia de Dios es la salvación.

Romanos 6:23: "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva (don regalo) de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro".

Análisis: Pablo usa la misma lógica que Pedro. Si el "don" de Dios es la vida eterna, entonces el "don del Espíritu Santo" que Pedro promete es la aplicación de esa vida eterna en el creyente. Las lenguas son un carisma (repartido a algunos), pero la salvación es el don (ofrecido a todos).

25. El Espíritu Santo nos "Dibuja" a Cristo

Jesús fue muy claro sobre cuál sería la prioridad del Espíritu al venir al mundo. Nunca dijo que su prioridad sería hacer que todos hablaran en lenguas.

Juan 16:14: "Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber".

 La labor "detrás de escena" del Espíritu es tomar la obra de salvación de Jesús y entregársela al pecador. El Espíritu es el mensajero que trae el regalo; el regalo es Jesús y su salvación.

26. El Sello de Propiedad (Eficacia sin lenguas)

La Biblia explica qué es lo que realmente garantiza que alguien es salvo, y no menciona las lenguas como ese requisito legal.

Efesios 1:13: "En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa".

Punto Contundente: El sello (la garantía de que eres propiedad de Dios) ocurre cuando oyes y crees. El texto dice que el Espíritu mismo es el sello. Si el sello fuera hablar en lenguas, Pablo lo habría especificado, pero el énfasis es la seguridad de la salvación.

27. La Gracia es un Regalo, no un Logro

Si las lenguas fueran un requisito para demostrar que se recibió el Espíritu, la salvación dejaría de ser un regalo gratuito y se convertiría en una meta a alcanzar.

Tito 3:5: "Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo".

Análisis: El Espíritu Santo "renueva" y "regenera" al pecador. Este es el verdadero regalo: pasar de muerte a vida. Un hombre que se arrepiente y se bautiza en el nombre de Jesús recibe la regeneración del Espíritu, que es la esencia misma de la salvación.

Resumen:

Cuando Pedro dice en Hechos 2:38 "y recibiréis el don del Espíritu Santo", está confirmando que tras el perdón de pecados (bautismo), el creyente recibe la posesión legal de la salvación.

El Espíritu es el que convence (Juan 16:8).

La salvación es el regalo (Romanos 6:23).

El Espíritu es quien sella ese regalo (Efesios 1:13).

Por lo tanto, es bíblicamente correcto afirmar que el Espíritu Santo es el agente divino que persigue al pecador con la Palabra para entregarle el regalo más grande: la salvación, la cual es completa y suficiente sin necesidad de una manifestación externa obligatoria como las lenguas.

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Soy tu hermano y amigo en Cristo Jesus David Urrea Apologista, Monarquiano Aposto. Suscríbete y Comparte.

 hasta la próxima.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––