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miércoles, 5 de noviembre de 2025

¿Qué es ser un hijo de Dios?


HIJOS DE DIOS, ¿POR QUÉ ?

Jeremías 3:19-22

"Yo os había dicho: ¡Cómo os colocaré entre los hijos y os daré la tierra deseada!... ¡Convertíos, hijos rebeldes, y yo sanaré vuestras rebeldías!"

→ Dios desea recibiros como hijos, pero la condición es la conversión y la obediencia.

Textos del Antiguo Testamento: Hijos por obediencia

 Este versículo afirma que Israel es hijo de Dios y lo demuestra obedeciendo sus mandamientos, incluso en las prácticas culturales.

2. Deuteronomio 28:1-2

"Sucederá que si escuchas atentamente la voz de Jehová tu Dios... todas estas bendiciones vendrán sobre ti..."

 La obediencia a la palabra trae bendición y confirma la identidad de las personas como hijos.

3. Éxodo 19:5-6

"Si escucháis mi voz... seréis mi tesoro especial... y seréis un reino de sacerdotes y personas santas."

 La obediencia al pacto es lo que los convierte en personas santas, hijos consagrados.

4. Jeremías 3:19-22

"Yo os había dicho: ' ¡Cómo os colocaré entre los hijos y os daré la tierra deseada!'... ¡Convertíos, hijos rebeldes, y yo sanaré vuestras rebeldías !"

 Dios quiere llamaros hijos, pero la desobediencia os aleja. La conversión restaura la paternidad.

5. Oseas 11:1-2

"Cuando Israel era niño, yo lo amé, y desde Egipto llamé a mi hijo. Cuanto más los llamaba, más lejos se iban..."

 Aunque se les llame hijos, su desobediencia los distancia de esa relación.

Clave doctrinal

 En el Antiguo Testamento, ser hijo de Dios no es automático: está condicionado a obedecer su voz y guardar el pacto.

 La obediencia es la prueba de esa relación filial.

 Dios corrige, disciplina y llama a los hijos desobedientes al arrepentimiento, como un padre amoroso.

Textos del Nuevo Testamento: Hijos por obediencia.

2 Corintios 6:17-18

"Salid de en medio de ellos, y separadlos... y yo os recibiré, y seré un Padre para vosotros, y vosotros seréis mis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso."

Este es el texto más directo que afirma que Dios nos recibirá como hijos si nos apartamos del pecado.

1. Mateo 12:50

"Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, hermana y madre."

2 Jesús redefine la familia espiritual: aquellos que obedecen al Padre son considerados parte de su familia.

 La obediencia a la palabra es evidencia de amor y comunión con el Padre.

3. Romanos 8:14

" Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios."

4. Hebreos 5:9

"Y habiendo sido perfeccionado, llegó a ser autor de salvación eterna para todos los que le obedecen."

 Cristo salva a quienes le obedecen, y esa obediencia forma parte de la identidad como hijos.

5. 1 Juan 2:3-5

6. 1 Juan 3:10

"En esto se manifiestan los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no practica la justicia ni ama a su hermano, no es de Dios."

 La obediencia práctica (justicia y amor) distingue a los hijos de Dios.

Gálatas 4:6-7 " Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo... ya no sois esclavos, sino hijos."

 La adopción es confirmada por el Espíritu Santo.

 Clave doctrinal

La adopción como hijos es una promesa eterna, ofrecida por el Dios eterno a aquellos que creen y obedecen.

Aunque no aparece la frase exacta, 2 Corintios 6:17-18 expresa claramente que Dios nos recibirá como hijos si nos separamos del mundo y nos consagramos a Él.

Clave doctrinal

En el NT, la obediencia no es legalista, sino fruto del amor, del Espíritu y de la fe.

Ser hijo de Dios implica vivir como Cristo vivió, obedeciendo al Padre en todo.

La obediencia es la evidencia visible de la filiación espiritual.

En el Antiguo Testamento, el término «hijos de Dios» se aplicaba a diferentes figuras y grupos según su relación con Dios, especialmente a través de la obediencia y la sumisión. Por ejemplo, en Éxodo 4:22, Israel es llamado «mi hijo primogénito», lo que refleja una relación especial basada en el pacto y la obediencia. Los reyes davídicos fueron considerados «hijos» al ser entronizados, como se ve en el Salmo 2:7: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy», lo cual implicaba una investidura divina y la expectativa de obediencia. Los ángeles también son llamados «hijos de Dios» en Job 1:6 y 38:7, tanto en un sentido celestial como funcional.

En todos estos casos, la filiación no era necesariamente ontológica o espiritual, sino relacional: aquellos que obedecían, representaban o servían a Dios eran llamados "hijos". La obediencia era la evidencia de esa filiación.

Al llegar al Mesías, el título de «Hijo de Dios» adquiere mayor profundidad. Pues Jesús es  Dios por naturaleza divina, como lo afirma Juan 1:14  al mostrar que el verbo siendo Dios por ende tiene que ser el padre, Sin embargo, también se manifiesta como Hijo mediante una obediencia perfecta. Hebreos 5:8 dice que «siendo Hijo, aprendió a obedecer mediante el sufrimiento», y Filipenses 2:8 declara que «se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte». 

Así pues, el Mesías cumple y trasciende el modelo del Antiguo Testamento: es Hijo por ser descendiente de los patriarcas según la carne romanos capítulo 1 verso 3 y romanos 9 verso 5 al mismo tiempo nos muestra que es Dios sobre todas las cosas.

Para los creyentes, el Nuevo Testamento enseña que somos hechos hijos de Dios por adopción espiritual mediante la fe en Cristo. Juan 1:12 dice: «A todos los que lo recibieron... les dio el derecho de ser hijos de Dios». Romanos 8:15 habla del «espíritu de adopción» por el cual clamamos «¡Abba, Padre!». Esta filiación implica transformación, herencia y obediencia. 1 Juan 3:1-2 destaca que «ahora somos hijos de Dios... y aún no se ha manifestado lo que seremos», mostrando que ser hijo de Dios es una realidad espiritual en proceso de manifestación.

En resumen, en el Antiguo Testamento, ser hijo de Dios implicaba obediencia, pacto y representación. En el Mesías, esto se cumple plenamente: es Hijo por su naturaleza humana como descendiente de los patriarcas y por su perfecta obediencia

En nosotros, es una adopción espiritual que nos llama a vivir como hijos obedientes, reflejando el carácter del Padre.

Este es el enfoque bíblico, Jesús es declarado Hijo de Dios por su obediencia y resurrección, no por su naturaleza divina;  el en su naturaleza es Dios, pero no otro divino,  Jesus  en la carne como descendiente de los patriarcas. Y según Efesios 4:6, el único Dios verdadero es el Padre.

Analicémoslo con precisión doctrinal y exegética:

1. ¿Por qué se declara a Jesús Hijo de Dios?

Romanos 1:3–4 establece dos dimensiones:

 "Acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne" → Jesús es un hijo en términos de la carne, como cumplimiento mesiánico.

«Declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos» → La declaración como Hijo de Dios se produce por la obediencia que se afirma en la resurrección, no por la naturaleza divina.

Esto confirma tu punto: la filiación es funcional y obediente, no ontológica.

 2. ¿Es Jesús Dios por naturaleza?

Sí. Romanos 9:5 dice: De quien proceden los patriarcas, y de quien, según la carne, vino Cristo, que es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos.

Aquí Pablo afirma que Cristo es Dios, pero según la carne vino como descendiente de los patriarcas. Esto establece una clara distinción entre:

Su naturaleza divina: Dios por encima de todas las cosas.

Su manifestación humana: descendiente de David.

3. ¿A qué Dios se refiere Jesús, si Efesios 4:6 dice que hay un solo Dios, el Padre?

Efesios 4:6 declara: "Un solo Dios y Padre de todos, el que está sobre todos, y para todos, y en todos."

Esto confirma que el único Dios verdadero es el Padre. Entonces, ¿cómo entiendes que Jesús es Dios?

Jesús es la manifestación del único Dios verdadero en la carne (1 Timoteo 3:16).

No hay otro Dios, sino el Padre mismo manifestado (Juan 14:9: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre").

La filiación no implica una segunda persona divina, sino más bien una función redentora y de obediencia del único Dios manifestado en la carne.

 Conclusión doctrinal

 Jesús es Dios por naturaleza, pero Hijo por obediencia y encarnación.

Las Escrituras no enseñan que sea Hijo por naturaleza divina, sino que fue declarado Hijo por su obediencia hasta la muerte y resurrección.

El único Dios verdadero es el Padre (Efesios 4:6), y Jesús es la manifestación visible de ese único Dios (Colosenses 1:15; Juan 1:18).

EN CONCLUCION:

Jesucristo es Dios por naturaleza divina, y ese Dios es el Padre manifestado en la carne. Pero en cuanto a la carne, es el Hijo, declarado así por su obediencia y por descender de los patriarcas. De la misma manera, nosotros, siendo humanos, somos hechos hijos de Dios por la obediencia y la fe, siguiendo el modelo de Jesús encarnado como el hijo de Dios y el descendiente de los patriarcas.

 Fundamentos bíblicos clave

Efesios 4:6: "Un solo Dios y Padre de todos..."  El único Dios verdadero es el Padre.

1 Timoteo 3:16: "Dios se manifestó en la carne..."  Jesús es el Padre revelado en la carne.

Romanos 9:5: "...Cristo, quien es Dios sobre todas las cosas..."  Jesús es Dios por naturaleza divina.

AHORA VAMOS A MIRAR A JESÚS DESDE LA PERSPECTIVA DE EL DESCENDIENTE DE LOS PATRIARCAS EL HIJO DEL HOMBRE O EL HIJO DE DIOS SEGÚN LA CARNE.

Romanos 1:3-4: "...según la carne, del linaje de David... declarado Hijo de Dios con poder..." → Jesús es Hijo por obediencia y resurrección, no por naturaleza divina.

Hebreos 5:8: "Aprendió la obediencia mediante el sufrimiento..."  La obediencia lo confirma como Hijo.

Juan 1:12: "A quienes lo recibieron... les dio el poder de ser hijos de Dios"  Somos hijos por la obediencia y la fe.

 Jesús no es Hijo de Dios porque sea otro divino de la misma naturaleza del padre como enseña el mundo trinitario , sino porque obedece como hombre.

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Esto es análisis en contexto a través de la Biblia David Urrea apologista unicitario.

Sí este estudio le es de grande bendición por favor suscríbete y comparte. 

Hasta la próxima.


¿ES JEHOVA SATANAS?


El espíritu engañador no es Jehová.

1R 22:20-23: "Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y «uno decía de una manera,» *, y «otro decía de otra.» *, Y salió un espíritu y se puso delante de Jehová, y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué manera? El dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Le inducirás, y aun lo conseguirás; ve, pues, y hazlo así. Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas, y Jehová ha decretado el mal acerca de ti."

La Biblia menciona explícitamente que Jehová engañará al profeta en Ezequiel 14:9. Este versículo ha sido objeto de mucha reflexión teológica.

Ezequiel 14:9 — Texto clave

Este versículo aparece en el contexto de una advertencia contra la idolatría y la hipocresía del pueblo de Israel. Dios está hablando sobre los que consultan a profetas con corazones desviados, y declara que, si el profeta es engañado, Él mismo ha permitido ese engaño como juicio.

 ¿Qué significa “yo Jehová engañé al tal profeta”?

 No implica que Dios mienta, sino que permite que el profeta caiga en error como parte de un juicio divino.

 Es una forma de castigo por la corrupción del pueblo y del profeta, que ya estaban alejados de la verdad.

El engaño aquí es judicial y soberano, no caprichoso: Dios está respondiendo a la rebelión persistente.

Otros textos relacionados

 1 Reyes 22:22-23: Dios permite que un espíritu de mentira engañe a los profetas de Acab.

 2 Tesalonicenses 2:11: Pablo dice que Dios envía un poder engañoso a los que no aman la verdad.

“Y cuando el profeta fuere engañado y hablare palabra, yo Jehová engañé al tal profeta…”

1. Verbo “engañé” (piel perfecto del verbo hebreo “פָּתָה” – pāṯâ):

Raíz hebrea: פתה (pāṯâ) puede significar “seducir”, “persuadir”, “inducir” o “permitir ser engañado”.

 Forma verbal: Perfecto (acción completada), conjugado en primera persona singular.

 Modo piel: Intensivo o causativo. En este caso, indica que Dios permitió o causó el engaño como juicio, no que mintió.

 Conclusión: No implica que Jehová mienta, sino que permite el engaño como castigo a la rebelión del profeta y del pueblo.

2. Sujeto explícito: “yo Jehová”

 Jehová es el sujeto agente del verbo “engañé”.

 En hebreo, el uso del nombre divino YHWH en primera persona refuerza la soberanía, no una identidad maligna.

 No hay ambigüedad sintáctica: Jehová no es el engañado ni el mentiroso, sino el juez que permite el error como castigo.

3. Complemento directo: “al tal profeta”

 El objeto del verbo “engañé” es el profeta que ya está en error.

 El texto no dice que Jehová engaña a los justos, sino a los que ya han puesto ídolos en su corazón (ver Ezequiel 14:3-5).

Refutación doctrinal: Jehová no puede ser Satanás

 Satanás en hebreo (שָׂטָן – śāṭān) significa “adversario” o “acusador”. Nunca se usa como sinónimo de YHWH.

Jehová es santo, justo y verdadero (Salmo 145:17; Deuteronomio 32:4). Satanás es mentiroso y homicida (Juan 8:44).

 Isaías 6:3: “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos…” — imposible atribuirle maldad ontológica.

 1 Reyes 22:23 y 2 Tesalonicenses 2:11 muestran que Dios puede permitir engaños como juicio, pero no se convierte en el engañador.

Clave hermenéutica

En hebreo bíblico, Dios es presentado como causante de lo que permite. Esto no lo convierte en autor del pecado, sino en soberano que juzga.

Soy tu hermano y amigo en Cristo David Urrea apologista unicitario.