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domingo, 15 de febrero de 2026

JUAN 1-18 MONOGENES TEHOS- DIOS UNICO, O UN SEGUNDO DIVINO DIOS HIJO?


(Efesios 4:6, 1 Corintios 8:6, Juan 17:3) claramente llaman al Padre “el único Dios”. Entonces, ¿por qué el trinitarismo usa monogenēs theos en Juan 1:18 para referirse al “Dios Hijo”?  

1. El punto de partida bíblico.

Pablo y Jesús mismo afirman que el Padre es el único Dios verdadero.  

Esto es indiscutible en los pasajes que citaste.  

2. La tensión en Juan 1:18

La variante monogenēs theos dice literalmente “el Dios único” o “el unigénito Dios”.  




Los trinitarios interpretan que este “Dios único” no es el Padre (porque ya fue mencionado como invisible), sino el Hijo que lo revela.  

Así, lo leen como: “El Hijo, que también es Dios único, revela al Padre”.  

3. Cómo se conecta con la doctrina trinitaria.

En el siglo IV, cuando se formula la Trinidad, esta lectura se vuelve útil para sostener que Jesús es dios hijo Hijo segundo divino.

Por eso, aunque el texto dice “el Dios único”, lo aplican a Cristo como “el Dios Hijo”, en paralelo al “Dios Padre”.  

Es una interpretación doctrinal, no una traducción literal.  

4. Explicación sencilla.

Imagina que tienes una frase ambigua: “el único maestro explicó la lección”.  

Si ya mencionaste al director de la escuela, podrías pensar que “el único maestro” es otro personaje distinto.  

Los trinitarios hacen algo parecido: como Juan ya habló del Padre, interpretan que “el Dios único” aquí es Jesús, el Hijo.  

5. La diferencia clave.

Lectura bíblica directa: el Padre es el único Dios (como dicen Pablo y Jesús).  

Lectura trinitaria: Jesús también es llamado “Dios único” en Juan 1:18, lo que se usa para sostener que hay distinción de personas pero unidad de esencia.  

vamos directo a las fuentes concretas en español, sin cuadros sinópticos, para mostrar cómo en los primeros siglos se citaba Juan 1:18 con monogenēs theos y cómo se entendía antes de la formulación trinitaria.

Manuscritos del siglo II

Papiro Bodmer II (P66, c. 200 d.C.): Este manuscrito del Evangelio de Juan contiene Juan 1:18 con la lectura μονογενὴς θεός (“el Dios unigénito”).  

Papiro Bodmer XIV–XV (P75, c. 200–225 d.C.): También preserva la misma lectura.  

Estos papiros son anteriores al siglo IV, lo que demuestra que la variante existía mucho antes de los concilios donde se definió la Trinidad.

Padres de la Iglesia.

Clemente de Alejandría (c. 200 d.C.), Stromata, Libro V, capítulo 12: Clemente cita Juan 1:18 con la lectura monogenēs theos. Para él, Cristo es “el único Dios” que revela al Padre.  

  “El único Dios, el Hijo, que está en el seno del Padre, lo ha declarado.” (Stromata V, 12).  

Orígenes (c. 220–250 d.C.), Comentario sobre Juan, Libro II, sección 2: Orígenes comenta Juan 1:18 usando monogenēs theos. Aunque distingue entre Padre e Hijo, reconoce que el texto llama a Cristo “Dios único”.  

 “El unigénito Dios, que está en el seno del Padre, él lo ha explicado.” (Commentary on John II, 2).  

Lo que esto muestra.

En los siglos I–II, tanto los manuscritos como los padres de la Iglesia citaban Juan 1:18 diciendo que Jesús es el monogenēs theos, es decir, el único Dios. La interpretación en ese tiempo era que Jesús es la manifestación visible del Padre, el Dios único que nadie ha visto, pero que se dio a conocer en el Hijo.  

La idea de un “Dios Hijo” separado del “Dios Padre” no aparece en estos escritos tempranos. 

Esa forma de leer el texto se desarrolla más tarde, especialmente en el siglo IV, cuando la iglesia formula la doctrina de la Trinidad y empieza a hablar de “personas divinas” distintas.

La idea de que Jesús fuera un “Dios Hijo” como persona distinta del Padre no aparece en los escritos del Nuevo Testamento ni en los testimonios más tempranos de la iglesia. Esa interpretación se fue formando gradualmente y se consolidó en el siglo IV

Justino Mártir (c. 150 d.C.) – Diálogo con Trifón, capítulo 61  

Justino habla de Cristo como el Logos que procede de Dios, pero todavía lo describe como manifestación del mismo Dios, no como un “Dios Hijo” separado.  

“Este mismo que es llamado Hijo de Dios, es también Dios, pues antes de todas las criaturas existía en el principio con el Padre.”  

Aquí se ve que Justino reconoce la divinidad de Cristo, pero no formula aún la idea de dos personas divinas separadas.

Ireneo de Lyon (c. 180 d.C.)   Contra las herejías, Libro II, capítulo 30  

Ireneo afirma que Cristo es la manifestación del único Dios.  

“El Padre es el único Dios verdadero, y el Hijo, que es su Verbo, lo manifiesta.”  

No habla de un “Dios Hijo” distinto, sino del Hijo como revelación del único Dios.

Tertuliano (c. 200 d.C.) – Adversus Praxean, capítulo 2  

Aquí comienza a aparecer la idea de distinción de personas. Tertuliano introduce el lenguaje de “Trinidad” y habla del Padre, el Hijo y el Espíritu como tres personas.  

“El misterio de la economía divina distribuye la unidad en Trinidad, colocando tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.”  

Este es uno de los primeros testimonios claros donde se empieza a hablar de Jesús como “Dios Hijo” distinto del Padre.

Concilio de Nicea (325 d.C.)  Símbolo Niceno  

Aquí se formaliza la doctrina:  “Creemos en un solo Señor Jesucristo, Hijo de Dios, engendrado del Padre, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero.”  

Este es el momento en que oficialmente se define a Jesús como “Dios Hijo” separado del Padre, aunque consustancial con Él.

Conclusión.

En el siglo I–II, los cristianos entendían a Jesús como la manifestación del único Dios (el Padre revelado en el Hijo).  

A finales del siglo II y principios del III, autores como Tertuliano empiezan a hablar de distinción de personas.  

Finalmente, en el siglo IV, con el Concilio de Nicea, se establece oficialmente la doctrina de que Jesús es “Dios Hijo”, distinto del Padre pero de la misma esencia.

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Hasta la próxima.

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