1. El Sujeto único ante la dualidad volitiva
Para la filología, la clave reside en cómo un solo «Yo» gestiona dos impulsos naturales.
El reconocido académico Raymond E. Brown, en su obra monumental La muerte del Mesías, Tomo I: Desde Getsemaní hasta el Calvario (Editorial Verbo Divino, Pág. 212-218), analiza el texto de Lucas 22:42. Brown sostiene que el autor bíblico presenta a un solo sujeto que, mediante una decisión consciente, subordina su voluntad humana natural a la divina.
Según Brown, el uso de los pronombres personales no indica una división de personas, sino una distinción de facultades.
El sujeto es único, pero posee la capacidad de experimentar el deseo natural de autopreservación (humano) y el propósito del plan redentor (divino).
2. La facultad del "Thelema" como capacidad natural
El estudio de los términos griegos es fundamental para entender que la voluntad es una propiedad de la naturaleza y no solo de la persona.
Johannes Quasten, en su obra Patrología, Vol. II: La edad de oro de la literatura patrística griega (Biblioteca de Autores Cristianos, Pág. 235-240), recoge el análisis filológico de los autores que definieron la ortodoxia lingüística del cristianismo.
Quasten explica que, para que la humanidad de Jesús sea real y no una mera apariencia, debe poseer una voluntad natural humana (θέλημα φυσικόν).
Si no existieran estas dos voluntades en el único sujeto de Cristo, la oración en el huerto carecería de sentido semántico, pues no habría nada que someter o alinear.
La filología aquí demuestra que el «no se haga mi voluntad» es el acto de una sola persona integrando sus dos facultades operativas.
3. Lexicografía de la subordinación voluntaria
La precisión de los verbos y sustantivos utilizados en el griego koiné refuerza la idea de una psicología humana completa en el Verbo.
Ceslas Spicq, en sus Notas de lexicografía neotestamentaria (Ediciones Cristiandad, Pág. 450-455), analiza el término θέλημα (thelema) y su distinción de βούλημα (boulema).
Spicq argumenta que el texto bíblico muestra a Jesús como un sujeto con una "energía" volitiva propia de un hombre y la propia de Dios.
El filólogo destaca que el texto captura el momento exacto en que estas dos voluntades convergen en una sola operación teándrica.
La frase no describe una oposición de identidades, sino la armonización de dos capacidades de querer dentro de un mismo individuo.
Desde el rigor de la filología bíblica, se concluye que el texto de los Evangelios documenta la existencia de dos voluntades una divina y otra humana que pertenecen al mismo y único sujeto.
El consenso académico, respaldado por la crítica textual de autores como Brown y Quasten, establece que la grandeza del pasaje radica en la obediencia voluntaria: el único sujeto, poseyendo una voluntad humana capaz de sentir el peso de la muerte, decide libremente alinearla con su voluntad divina.
Esta información puede ser corroborada directamente en las fuentes bibliográficas citadas, las cuales representan el estándar de investigación en ciencias bíblicas y filología clásica aplicada al Nuevo Testamento.
4. Filólogos y eruditos de referencia sobre la voluntad en Cristo
Además de los autores previamente citados, otros filólogos de gran prestigio han abordado la psicología de Jesús desde el análisis del texto griego:
Autor: Oscar Cullmann
Obra: Cristología del Nuevo Testamento (Editorial ASIN).
Análisis: Cullmann, uno de los filólogos y teólogos más influyentes del siglo XX, explica que en el Nuevo Testamento la obediencia de Jesús no es automática.
Él analiza que el sujeto único, Jesús, posee una "voluntad de hombre" que debe ser sometida en cada paso a la "voluntad de Dios".
Para Cullmann, si no existiera esta dualidad de voluntades en el mismo sujeto, la tentación de Jesús en el desierto y su agonía en Getsemaní serían representaciones teatrales y no hechos históricos (Págs. 320-325).
Autor: Giuseppe Segalla
Obra: Cristología del Nuevo Testamento (Editorial Biblioteca de Autores Cristianos).
Análisis: Segalla realiza un estudio exhaustivo sobre la conciencia de Jesús.
Sostiene que filológicamente los Evangelios muestran una "voluntad humana psicológica" que se diferencia de la "voluntad divina".
El autor enfatiza que estas dos dimensiones no dividen a Jesús en dos personas, sino que muestran la riqueza operativa de un solo sujeto que vive una experiencia humana auténtica (Págs. 412-415).
Autor: Joachim Jeremias
Obra: Teología del Nuevo Testamento (Editorial Sígueme).
Análisis: Experto en el trasfondo arameo y griego, Jeremias destaca que la expresión de Jesús en el huerto refleja una "resistencia natural de la carne" ante la muerte.
Según sus estudios, el lenguaje de Jesús muestra a un sujeto que posee la facultad de querer humanamente, pero que decide "anular" ese querer en favor del propósito divino (Págs. 340-345).
5. El contexto apostólico: Dos voluntades en el creyente
Los apóstoles también enseñaron que el ser humano, bajo la influencia del Espíritu, experimenta una dualidad de impulsos o voluntades dentro de su único sujeto.
No se trata de dos personas viviendo en un cuerpo, sino de dos fuerzas volitivas que operan simultáneamente.
La lucha de deseos en Gálatas
El apóstol Pablo es el más explícito al describir esta dinámica. En Gálatas 5:17, utiliza una terminología que denota una oposición de voluntades:
"Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis."
Análisis Filológico: La palabra "deseo" aquí es ἐπιθυμεῖ (epithumei), que implica un impulso de la voluntad.
Pablo enseña que en el único sujeto del creyente conviven dos voluntades: la de la "carne" (naturaleza humana caída) y la del "Espíritu".
Esta oposición es lo que impide que el sujeto actúe de forma simple o automática.
El conflicto del "Yo" en Romanos
En Romanos 7:15-19, Pablo describe la experiencia personal de un solo sujeto gestionando dos querer distintos:
"Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago... Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago."
Análisis Filológico: El uso repetido del verbo θέλω (thelo) "querer" o "tener la voluntad de"demuestra que el apóstol reconoce en sí mismo una voluntad que se inclina hacia la ley de Dios y otra "ley en sus miembros" que lo arrastra al pecado.
Es el ejemplo más claro de cómo un solo sujeto ("Yo") posee dos direcciones volitivas.
6. Síntesis de la antropología bíblica
La filología bíblica establece un paralelismo, con las debidas distancias, entre Jesús y el hombre:
En Jesús: Existen dos voluntades (humana y divina) en un solo sujeto, pero en perfecta armonía y sin pecado. Su voluntad humana siempre elige libremente someterse a la divina.
En los Apóstoles Creyentes: Existen dos voluntades (carne y espíritu) en un solo sujeto, pero en conflicto.
El esfuerzo del creyente, según la enseñanza apostólica, es hacer que la voluntad del espíritu prevalezca sobre la de la carne mediante la fe.
Toda esta información puede ser verificada en las ediciones críticas del Nuevo Testamento (como el Nestle-Aland) y en las obras de los filólogos mencionados, que son pilares en la investigación bíblica contemporánea.
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